Los Tres Oficios

Sobre los Tres Oficios: Sus Roles y Simbolismo

Como algo heredado de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, el Colegio Exterior de la A∴A∴ y la Ordo R.C. están gobernadas por una Tríada de Oficiales: El Cancellārius (1) (Canciller), el Imperātor (2), y el Præmonstrātor (3). Tanto ideal como simbólicamente, se trata de miembros de la Segunda Orden, y conforman no sólo el cuerpo que ha de gobernar a la Orden Exterior G.D. (la Orden más extensa y que requiere de más gobierno), sino que ejercen ciertas funciones entre ellos que resultan instructivas en relación a los miembros de la Ordo R.C. y a sus relaciones en la jerarquía. El objetivo aquí es exponer una breve exposición de estos Oficios para que los miembros en general puedan adquirir un entendimiento básico de lo que son, así como de su función.

El 29 de Julio de 1906, leemos en el Diario de Crowley (4): “Noche de Domingo. D.D.S. y P. discuten la creación una nueva Orden. D.D.S. requiere Autoridad. Debería escribirle y decir, “Perfecciona el para-rayos y el rayo vendrá.””, pero no fue hasta el 15 de noviembre del año siguiente que él escribe “Vi a D.D.S. y conseguí que aceptara a O.” Con esto quería decir la Tríada gobernante inicial, que al principio consistía en Jones como Præmonstrātor y en Crowley como Imperātor, aunque debido a la falta de miembros con Grado suficiente, un Probacionista con el nombre de J.F.C. Fuller fue seleccionado para hacer de Cancellārius. A lo largo de casi toda la existencia de la Orden desde entonces se ha dado el caso de que, debido a la falta de suficientes Adeptos, al menos uno de los Oficiantes gobernantes no ha tenido el Grado suficiente para ocupar el puesto. Aparte de que esto resulta de interés histórico, nos ofrece la oportunidad de ahondar en un hecho del que muy pocos parecen darse cuenta: Los Oficios están íntimamente relacionados con sus Grados específicos y los representan simbólicamente, a pesar del Grado de la persona que desempeñe ese puesto en función. Si entendemos esto, la posesión honoraria de tal Grado con ese fin se entiende más fácilmente. Su relación fue expuesta por primera vez en un documento de la Segunda Orden de la Aurora Dorada llamado “Z.1. El que Atraviesa el Umbral” (5), y es como sigue:

Præmonstrātor 7◦=4▫ Instruye en Chesed
Imperātor 6◦=5▫ Comanda en Geburah
Cancellārius 5◦=6▫ Registra en Tiphareth

Estos Grados aparecen reflejados en la Orden Exterior, así como Hod refleja el Agua de Chesed, Netzach el Fuego de Geburah, y Yesod el Aire de Tiphareth. Pero puede descubrirse mucho más sobre ellos y sobre cómo se relacionan con los Grados asociados a ellos en “Una Estrella a la Vista”:

El Præmonstrātor (7◦=4▫)  y su Grado correspondiente “confieren autoridad para gobernar las dos Órdenes inferiores de la R.C. y la G.D.”, y “… será… conocido como el líder de una escuela de pensamiento.” Esto no es sólo cierto para el Oficio de Præmonstrātor, quien en esencia mantiene tanto el tipo como la calidad de la instrucción del Colegio Exterior (y en cierto sentido de todos los Grados por debajo del suyo), sino que además, como es bien sabido, todo Adepto Exento debe publicar sus ideas en forma de “tesis”. Él ha de establecer los criterios para el avance en la Orden, cómo ha de hacerse esto, y asegurarse de que se cumplan esos criterios de alguna manera consistente, y para ello necesita de su inferior inmediato.

El Imperātor (6◦=5▫) existe para cumplir la palabra de su Superior. Igual como cualquier rango militar sabe, uno no puede consultar a su Superior para cada pequeña cuestión. Ha de tenerse iniciativa, y ponerla en acción con “Auto-Confianza absoluta, trabajando en completa soledad, aunque transmitiendo la palabra de su superior claramente” (6). Esto ha de emplearlo para apoyar la autoridad del Adepto Exento, su superior. “(Esto no ha de ser entendido como una obligación de sumisión personal o incluso de lealtad, sino como una parte necesaria de su deber de asistir a sus inferiores. Pues la autoridad de las Enseñanzas y el gobierno del Adepto es la base de todo el trabajo)”. Mientras aquí parece que hablemos sólo de cualquier Adepto Mayor, queda claro cómo se aplica esto al trabajo del Imperātor, y no es difícil deducir que todo Adeptus Major, siguiendo la línea que va desde Instructor hasta el último Estudiante, es de hecho en cierto sentido un Imperātor.

El Cancellārius (5◦=6▫) o Canciller es generalmente el oficio más conocido de la Tríada gobernante, ya que asume el rostro público de la Orden ante todos los nuevos aplicantes. Ha de “manifestar la Belleza de la Orden en el mundo, en el modo en que sus superiores y su genio dicten” lo que, al nivel personal de todo Adeptus Minor, es exactamente lo que el Cancellārius hace para la Orden en general. Él además mantiene el registro de todos los miembros, construyendo un archivo central para que si algún miembro pierde contacto con su Instructor debido a la muerte del este último, no resulte apartado de la Orden por haberse roto la cadena. El Cancellārius dispone la examinación de los Estudiantes, y responde todas las preguntas dirigidas a la Orden.

Estos Tres Oficiales trabajan juntos de una forma única, y en la práctica, si un oficio queda vacante, los otros dos eligen quien lo ocupará por votación. Quedar de acuerdo entre ellos es importante para un funcionamiento armonioso de la Tríada como un todo, y esto es particularmente importante para el Cancellārius, quien asume el rostro público de la Orden. Otros linajes pueden manejar estas últimas consideraciones de manera diferente, pero en nuestros primeros pasos como linaje propio, me ha parecido que estos principios son de un inmenso valor práctico. Hasta aquí todo lo relativo a los Tres Oficios de la A∴A∴.

H.A., Præmonstrātor 7◦=4▫


NOTAS:

1. Lat. “secretario”; fem. Cancellāria. 

2. Lat. “director; jefe”; fem. Imperātrix.

3. Lat. “alguien que señala lo que hay que hacer. Guía, director”; fem. Imperātrix.

4. The Equinox V:4, Sex & Religion, (Nashville: Thelema Publishing Co., 1981). 

5. The Golden Dawn, ed. Israel Regardie (Llewellyn, 1992). 

6. Estas palabras también tienen otro significado, no relevante (obviamente) para el tema a tratar.