Sobre la Naturaleza de los Juramentos

Haz tu voluntad será el todo de la Ley.

Todos aquellos que han escrito a la A∴A∴ hasta esta fecha y han emprendido sus prácticas establecidas, ya sea formalmente o en solitario, parecen haber pasado por algo una parte fundamental del trabajo. Si analizamos los Juramentos en sí mismos al margen de las Tareas (que deberían apoyar fundamentalmente a los Juramentos), obtenemos una mayor perspectiva del curso de la Iniciación. La importancia de esto no debería ser subestimada, ya que provee de la razón fundamental para las Tareas de los distintos Grados. El aspecto particular de los distintos Juramentos al que me refiero es el siguiente:

Probacionista  Obtener un conocimiento científico de la naturaleza y los poderes de mi ser.
Neófito Obtener control de la naturaleza y los poderes de mi ser.
Zelator: Obtener control de las fundaciones de mi ser.
Practicus: Obtener control de las vacilaciones de mi ser.
Philosophus: Obtener control de las atracciones y repulsiones de mi ser.
Dominus Liminis: Obtener control de las aspiraciones de mi ser.
Adeptus Minor: Alcanzar el conocimiento y conversación del Sagrado Ángel Guardián.

El Juramento de Probacionista implica obtener un conocimiento científico de la naturaleza y los poderes de nuestro propio ser. Este es un periodo de auténtico descubrimiento que nos fuerza a preguntarnos “¿Qué es el ser?” A partir de aquí,  quizá la cuestión de cuál pueda ser esa naturaleza se responde simultáneamente, proveyendo también de una simple deducción sobre cuáles deben ser esos poderes. Pero tenemos que responder esta cuestión primero y ante todo. ¿Es el “ser” la consciencia? ¿O incluye también el cuerpo que alberga esa consciencia? ¿Y cuál es la naturaleza de la consciencia (ya esté relacionada con la mente o sea independiente de ella) y cuál es la naturaleza del cuerpo (ya esté o no también relacionado con la consciencia)?

Experiencialmente, interiorizamos la Tarea de memorizar un capítulo del Liber LXV y la maestría del Estrella Rubí (junto con cierta instrucción iniciática que acompaña a esto). Debemos encontrar una realidad elemental donde nuestro cuerpo etérico (en contraste con el astral) sea incorporado en un universo material que sea más verdadero que el universo qliphótico de la realidad consensuada al que pertenece la mayoría de la humanidad. La corriente electro-magnética, en sus dimensiones verticales y horizontales, debería tenerse en cuenta particularmente, puesto que hay una coordenada donde estas se intersectan y donde el ser particular que es el Probacionista está encarnado.

El Juramento de Neófito nos hace obtener control de la naturaleza y los poderes de este ser. ¿Pero qué significa esto? ¿Significa que debemos convertirnos repentinamente en maestros de nosotros mismos? No, eso parecería más bien absurdo. No seríamos Neófitos entonces, ni siquiera Zelators exitosos. Sino que nos hubiéramos convertido en Adeptos, lo cual nos indica que esto debe significar algo enteramente diferente.

Igual como en nuestro periodo de Probacionista, encontramos experiencialmente una dimensión elemental y electro-magnética que incorpora la coagulación materialista (o involución) de un cuerpo etérico, por lo que ahora tomamos un paso adelante y empezamos a formular el “cuerpo de luz” astral. Entonces aprendemos cómo manejar y manipular la forma de este cuerpo dentro de la matriz llamada el “plano astral”. Esto ciertamente implica los cuatro “Poderes de la Esfinge” y el alineamiento del propio ser con las energías que infunde el astral inferior de nuestro planeta.

La Tarea del Zelator es mucho más complicada, en tanto uno ha de obtener la fundación de su propio ser. ¿Pero qué significa esto? Aquí uno se dirige al corazón mismo de la Aspiración como si fuera la primera vez, pues desde la posición de Yesod, el Aspirante puede ver claramente Tiphareth y el objetivo del Colegio Exterior de Nuestra Orden. Sin embargo las distracciones de Choronzón, que pueden activarse con el ego imitando el rol del gurú o del hombre santo, pueden disuadirlos fácilmente aquí, especialmente puesto que el cargo del Zelator es ser de servicio a la Orden. Y en la Tríada Astral en la cual el Aspirante está ahora totalmente inmerso, el trabajo del Practicus involucra las vacilaciones del ser, y el trabajo del Philosophus sus “atracciones y repulsiones”. Por ello uno ha de esforzarse en forjar y mantener la Aspiración a pesar de la dificultad creciente de los obstáculos por los que uno pase.

Se trata de un debate agitado que realmente añade significado a la frase: “Cuanto más difíciles sean las pruebas, mayor será tu victoria”. Es como si el Zelator asumiera simultáneamente el trabajo de los Juramentos del Practicus y el Philosophus. De hecho, parece casi imposible separarlos. Por lo tanto, tiene sentido que no haya limitación de tiempo mínima en estos Grados, ya que cuando el Aspirante puede reclamar el Grado de Practicus, él o ella ya han hecho gran parte del trabajo de este Grado y de su Grado sucesivo.

Habiéndose entregado a sí mismo a través del ardor intenso de esta Ordalía, uno debería haber alcanzado el poder mágico necesario para fructificar directamente la Aspiración hasta un grado febril de intensidad capad de centrar el foco de todo su ser en esa Aspiración. Esto por supuesto es aquello en que se basa el Juramento del Dominus Liminis. Entonces, sólo falta una cosa por hacer… finalmente, uno toma el Juramento del Adeptus Minor, y excluyendo todo lo demás, busca directamente alcanzar el Conocimiento y Conversación de Su Santo Ángel Guardián.

En suma, el punto clave está en la progresión del desarrollo de los Juramentos, y en la resolución sincera que uno se impone en la realización de estos Juramentos. Las Tareas son las estructuras de apoyo que ayudan al Aspirante a cumplir la obligación de haber tomado los Juramentos. Y lo más importante, hay que advertir que los Juramentos asumidos por el Aspirante implican al Aspirante ante todo, aunque en algunos lugares también exista la obligación hacia la Orden… esa Invisible y Gran Hermandad Blanca que existe en servicio eterno a la Iniciación de toda la humanidad.

El amor es la ley, el amor bajo la voluntad.