Sobre la Relación entre un Probacionista y Su Neófito

Sobre la Relación entre un Probacionista y Su Neófito

Epistola Publica I

El Canciller de la A∴A∴ desaprueba la práctica de Probacionistas trabajando juntos. Un Probacionista debería trabajar con su Neófito, o solo. El rompimiento de esta regla supone una traba para el avance.” —Pronunciamiento Oficial, The Equinox, I:5.

Ya desde el primer momento en que uno se aproxima a la Orden conocida por las iniciales “A∴A∴”, uno resulta confrontado por la desalentadora Tarea de estudiar lo que en principio parece una pesada lista de libros durante un mínimo de tres meses. Tras este periodo, el Estudiante puede pedir su Examen (que es “a libro abierto”, por cierto) y, una vez que haya respondido adecuadamente las preguntas y haya sido aprobado por el Hermano o Hermana encargado de evaluarlo, le es asignado inmediatamente un miembro de la Orden del Grado de Neófito 1◦=10▫, que lo admitirá como Probacionista 0◦=0▫.

Como todo Probacionista sabe, la Ceremonia de Recepción es muy simple. En general consiste en que el aspirante escucha la lectura del Liber LXI (Causæ): La Lección de Historia, y la Tarea del Probacionista, y tras considerarlo durante un tiempo, firma el Juramento del Probacionista. Ninguna otra acción en este grado es tan significante, y algunos mantienen que esta es la única iniciación necesaria que uno debe tomar dentro de la Orden.

La principal ocupación del Probacionista es “realizar aquellas prácticas que pueda preferir, y escribir un cuidadoso registro de las mismas durante un año.” (1) Aunque hay un extenso currículum donde el Probacionista puede escoger sus prácticas y toda práctica potencial es accesible para él, se sugiere que uno escoja aquellas que el Probacionista y su Neófito tengan en común. Es casi imposible para un Neófito calibrar los méritos o deméritos de una práctica de la que él o ella no haya oído hablar; de ahí que el Neófito deba tener alguna idea de la práctica que el Probacionista emprenda y que ha de exponer por escrito en su Diario.

Frater O.M. 7◦=4▫ (Aleister Crowley) se refirió a la figura del Instructor como “el acuciador del pupilo”. Esto implica que el Instructor no siempre dice lo que el estudiante quiere oír… y de hecho, ¡no debería! Pues si todo lo que le diga al estudiante es lo que el estudiante quiere creer, ¿no vivirá de este modo el estudiante en una habitación de espejos? ¿Qué efecto debe tener entonces el Instructor en el estudiante, para evitar este tipo de narcisismo en él?

En la entradilla de esta breve epístola hay una cita de la editorial de The Equinox I:5. Esta cita no ha de tomarse a la ligera: Lo que he visto desde que he empezado a aceptar varios nuevos miembros a través de internet es el problema que han sufrido demasiados instructores, ya sea debido a gente, blogs, páginas web, o cosas parecidas. Al examinar tantos puntos de vista diferentes, el estudiante no tiene posibilidad de construir sus propios fundamentos a partir de los cuales pueda alterar las cosas a su satisfacción. Como se suele decir, uno ha de conocer las reglas para poder romperlas. Estudiar el currículum asignado es suficiente para cualquier estudiante asiduo, y haciéndolo de otro modo se demuestra que el Probacionista no está poniendo el suficiente empeño en el material originalmente asignado. Hay mucho más en el Liber E y el Liber O de lo que muchos suponen, y coincido con Israel Regardie en que el estudiante perceptivo podría pasar años trabajando en cada uno de estos documentos.

El otro problema es la gente: Muchos, si no la mayoría, de nosotros, somos miembros de alguna sociedad o grupo mágico. Esto es esperable, y lógicamente uno no puede abandonar estos grupos durante un año o más a lo largo de su periodo como Probacionista en la A∴A∴. Si eres Masón o Martinista, ve a tu logia, etc. Estas cosas no son un problema y nadie debería pedirte que dejaras de hacerlo. Lo que es problemático es trabajar conjuntamente con otros Probacionistas (o con otros grados) durante tu periodo como tal. Este tipo de problema es, me parece, una de las razones primarias por las que Crowley apuntó eso en 1911. 

Este no es un problema de control en absoluto. El objetivo de trabajar en solitario es que el Instructor pueda aprender sobre ti, y tú también. Si alguien más se involucra, el Instructor se preguntará: “¿Es este el punto de vista del estudiante, o le fue dado a él por otra persona?”; “¿Hizo esto el estudiante, o fue debido a la presencia de otro?” Este tipo de cuestiones, como puedes imaginar, hacen del avance del Probacionista algo extremadamente difícil. E incluso si dicho Probacionista fuera avanzado en un sentido externo, lo dicho sobre la “traba para el avance” seguiría siendo aún válido, ya que él habría avanzado a un grado para el cual no está espiritualmente preparado. En resumen, como Iluministas Científicos, el experimento se habría corrompido.

¡Deseando a todos los Fratres y Sorores lo mejor en la Gran Obra!


NOTAS:

1 – De “Una Estrella a la Vista”.

2 – Crowley solía usar el término “Superior” a su vez para referirse a esa relación en la Orden. Nosotros hemos seguido la práctica de Frater Adjuvo  2◦=9▫ (Marcelo Motta) de usar “Instructor”, ¿pues cómo puede un “Rey” tener un “Superior”?